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Archivos desclasificados de una alianza represiva: Dictaduras en Argentina y Bolivia

El 24 de marzo se cumplieron 50 años del último golpe cívico-militar en Argentina. La abundante información histórica que circuló en todos los medios de comunicación, sobre todo en las redes sociales, abordó desde numerosas perspectivas y formatos las consecuencias pasadas y presentes de aquel hecho tremendo que marcó para siempre al pueblo argentino.

Tomando en cuenta ese marco temporal, en este texto compartimos archivos que advierten de la estrecha relación del gobierno argentino con la dictadura en Bolivia, no solo como un ejercicio documental, sino para visibilizar que la tortura y el terrorismo de Estado presente en la época se facilitó por el intercambio de capital económico, intelectual y social del poder militar y civil instalado, que, como veremos hacia el final, no se ha extinto del todo.

La franca colaboración y esfuerzos de coordinación de los gobiernos dictatoriales presentes en varios países del Cono Sur en esos años, no eran casuales. Las relaciones entre actores militares de las dictaduras fueron motivadas y facilitadas por la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos), que organizó “los primeros encuentros entre oficiales de seguridad argentinos y uruguayos para discutir la vigilancia de los exiliados políticos” (Calloni, s.f.1).

Se conoce que el 28 de noviembre de 1975, en Santiago de Chile, se llevó a cabo la “Primera Reunión de Inteligencia Nacional”, donde participaron los representantes de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia, dando lugar al desarrollo del Plan Cóndor.

Un archivo desclasificado del FBI (Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos) describe el propósito y los alcances de este plan.

«Operación Condor» es el nombre en clave de la recopilación, intercambio y almacenamiento de datos de inteligencia relativos a los denominados «izquierdistas», «comunistas» y «marxistas», que se ha establecido recientemente entre los servicios de inteligencia cooperantes de Sudamérica con el fin de eliminar las actividades terroristas marxistas en la zona. […] Chile es el centro de la «Operación Condor» y, además de Chile, entre sus miembros se encuentran Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay […].

28 de septiembre de 1976
(Traducción propia. Ver el archivo original en inglés aquí.)

De hecho, esta gran base de datos de los individuos que la dictadura fichaba como amenazas, fue posible gracias a las computadoras que en ese entonces fueron provistas por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

Equipo denominado IBM System 360 que fue usada por la CIA para el procesamiento de datos de inteligencia extranjera. Fuente de la fotografía. https://museodeinformatica.blogspot.com/p/blog-page_19.html

El registro de toda esta información también ponía en peligro la vida de las personas exiliadas. Su persecución formaba parte de una etapa más ambiciosa del Plan:

«Una fase más secreta de la Operación Cóndor implica la formación de equipos especiales de los países miembros, que deberán viajar a cualquier parte del mundo, a países no miembros, para llevar a cabo sanciones que pueden llegar hasta el asesinato de terroristas o partidarios de organizaciones terroristas de los países miembros de la «Operación Condor».«

28 de septiembre de 1976
(Traducción propia. Ver el archivo original en inglés aquí.)

El primer viaje que realizó Juan Rafael Videla, el líder de la junta militar que dio el golpe en Argentina, fue a Bolivia, en ese momento, gobernada por la dictadura de Hugo Bánzer. Su encuentro tenía un objetivo claro, firmar un acuerdo para la expatriación de ciudadanos bolivianos que residían en el país vecino. Como afirma la historiadora argentina Julia Rosemberg, «la idea de volver a organizar el país […] también viene acompañado de una idea de limpieza social, la única inmigración posible, la única inmigración legítima para la dictadura, era la europea»2.

En 1980, unas semanas antes del golpe de Luis García Meza en Bolivia, desde la Embajada de Estados Unidos en La Paz, se envió un cable diplomático que tenía como receptores al Secretario de Estado en Washington D.C, a la Agencia de Inteligencia de la Defensa en Washington D.C., al Comando Sur de los Estados Unidos en Panamá y a la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires. En él, se lee:

Uno de los predecesores de Lucho Arce [Luis Arce Gómez] como jefe de inteligencia del Ejército nos comentó, la noche del 13 de mayo que cree que los golpistas de las Fuerzas Armadas Bolivianas han convencido a los argentinos de que existe una auténtica amenaza comunista en Bolivia que, de no ser frustrada, amenazará también a Argentina. Por lo tanto, dijo, el GOA [Gobierno Argentino], a través de la misión militar en Bolivia, está suministrando fondos y armas a los conspiradores militares bolivianos. […] En el contexto de informes recientes que indican que el comandante del ejército, el general Luis García Meza Tejada, ha reforzado su control sobre las Fuerzas Armadas y tiene todo listo para un golpe en una fecha aún por determinar.

14 de mayo de 1980
[Traducción propia. Ver el documento en inglés original aquí.]

Un mes después de que el anticipado golpe militar fue ejecutado en Bolivia, en otro documento de la CIA se revela:

Argentina, cuya misión militar estuvo muy involucrada en la planificación del golpe, también está ayudando al gobierno. [tachadura] Le giraron un préstamo de $60 millones y [tachadura] están preparados para ofrecerles más. Argentina está [tachadura]implicada en todos los aspectos con los militares bolivianos, e incluso hay quienes realizaron interrogatorios.

23 de agosto de 1980
[Traducción propia. Ver el documento en inglés original aquí.]

Estos archivos nos van develando que la cooperación del Gobierno de Argentina en el último Golpe de Estado que sufrió Bolivia en el siglo XX, no se limitó al apoyo económico; se recibió la  transmisión de saberes para aplicar eficientemente los recursos del poder estatal en la vigilancia, el secuestro, la tortura y la desaparición forzada de cientos de presos políticos bolivianas y bolivianos.

En un telegrama enviado desde la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires al Secretario de Estado en Washington D.C, cuatro meses después del golpe de García Meza, se menciona:

Circulaban informes en La Paz de que, a mediados de octubre, miembros de las Fuerzas de Seguridad Argentinas han impartido instrucciones sobre técnicas de inteligencia e interrogatorio, incluidas, supuestamente, demostraciones de dichas técnicas ante personal militar y de seguridad boliviano. Según los rumores, se contemplaba impartir instrucciones de este tipo a personal del gobierno boliviano en el futuro. Asimismo, nos preocupan estos informes y tomamos nota de las consecuencias para la imagen y el prestigio de Argentina.

7 de noviembre de 1980
[Traducción propia. Ver el documento original desclasificado por National Archives aquí.]

Esta gestión del conocimiento sobre los métodos de represión y tortura que formaron parte del terrorismo de Estado de aquella época tuvo como semillero la “Escuela de las Américas”, la escuela de instrucción militar de Estados Unidos que operó desde 1946. Sobre la formación que se llevaba a cabo allí, en 1996, a raíz de que el Pentágono desclasificó varios documentos, los titulares de la prensa norteamericana son suficientemente ilustrativos.

Por un lado, el New York Times tituló: “Old U.S. Army Manual for Latin Officers Urgen Rights Abuses” [El antiguo manual del ejército estadounidense para oficiales latinos insta a abusos de derechos]; el Washington Post decía de forma más cruda: “U.S. instructed Latins on Executions, Torture” [Estados Unidos instruyó a los latinos sobre ejecuciones y tortura].

El periódico La Razón, en 2015 publicó un dato contundente: 4289 militares bolivianos fueron formados en la Escuela de las Américas a lo largo de 57 años. Las cifras más altas de participantes se observan entre el 1967 y el 1979.  Entre sus listas figuran los extintos Hugo Bánzer Suárez y Luis Arce Gómez, sin embargo, también se conoce de personajes que han estado o están presentes en las estructuras de poder recientes en nuestro país: Juan Ramón Quintana, Williams Kaliman y Manfred Reyes Villa.

Así, los archivos no solo hablan de lo que ocurrió, sino de las lógicas y estructuras de poder que, con otros nombres y rostros sobrevivieron el paso de 50 años.

En 1990 se crea la organización «School of Americas Watch» para exigir el cierre de la Escuela de las Américas, a través de una campaña en varios países de Latinoamérica, Centroamérica y Estados Unidos. Fuente: https://soaw.org

Nota
Los archivos desclasificados los encontramos disponibles en el sitio web “Desclasificados. La inteligencia de EEUU durante la dictadura”, impulsado por el trabajo colaborativo de Abuelas de Plaza de Mayo, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Memoria Abierta, disponible en https://desclasificados.org.ar/.


[i] https://www.derechos.org/nizkor/doc/condor/calloni.html#autoridades%20argentinas%20no%20respondieron

  1. https://www.derechos.org/nizkor/doc/condor/calloni.html#autoridades%20argentinas%20no%20respondieron ↩︎
  2. Gelatina. (19 de marzo de 2026). El lado diurno de la dictadura | Especial con Julia Rosemberg. 13m38s. [Archivo de Vídeo]. Youtube. https://www.youtube.com/clip/UgkxyoI05AunT119uVDDjqFzvlLq3QUauGhX ↩︎